Justicia fiscal y acción climática: el camino hacia una transformación estructural en América Latina y el Caribe
- GFLAC

- hace 2 días
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En el complejo escenario de la crisis climática global, el debate suele centrarse en metas de descarbonización y tecnologías de mitigación. Sin embargo, existe una dimensión estructural que determina la viabilidad de cualquier esfuerzo: la capacidad fiscal de los Estados. El pasado 25 de febrero de 2026, el webinar "Justicia Fiscal para la Acción Climática" puso sobre la mesa una premisa contundente: la justicia fiscal no es un tema aislado, sino una condición estructural para hacer posible la justicia climática y ambiental en el Sur Global.
Recursos que se escapan de América Latina
Uno de los puntos más críticos discutidos es la enorme brecha entre los recursos existentes y los efectivamente recaudados. Actualmente, América Latina y el Caribe pierde aproximadamente el 6,3% del PIB como consecuencia de abusos fiscales, de acuerdo con la CEPAL. Esta cifra no es solo un dato estadístico; representa el financiamiento que la región deja de percibir y que podría destinarse directamente a políticas de mitigación, adaptación y a cubrir las pérdidas y daños (PyD) derivados del cambio climático.
Para Ezequiel Steuermann, oficial de programa en GI-ESCR, la agenda de justicia fiscal revela que el problema no es la falta de dinero, sino una cuestión de voluntad política. Se enfatiza que los recursos existen, pero los Estados deben tomar la decisión de cerrar las brechas fiscales y avanzar en la materialización de reformas para liberar el financiamiento necesario. En sus palabras, la política fiscal y el financiamiento climático son ahora "dos lados de la misma moneda" en la conversación sobre la obligación de los Estados y los derechos humanos.
La Convención Fiscal de la ONU: Una oportunidad histórica para el Sur Global
El sistema tributario internacional ha sido históricamente diseñado en espacios excluyentes. Como señala Sergio Chaparro, coordinador de Dejusticia y Tax Justice Network: "como los países del Sur Global no estaban en la mesa, han terminado en el menú". Sin embargo, la creación de una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Tributaria Internacional se presenta como el mecanismo clave para cambiar esta dinámica. Principalmente porque se está trabajando en una asignación justa de derechos tributarios para que los países puedan recaudar impuestos que se evaden por una red de tratados que evitan a países del sur puedan gravar ingresos que hoy se evaden a través de una red de tratados que limita su capacidad recaudatoria. Por otro lado, María Emilia Mamberti, de CESR, resalta que el momento de incidir en el borrador de la convención es ahora, pues el texto todavía se encuentra en discusión y el borrador final será presentado en septiembre de 2027. Actualmente, se encuentra abierto un espacio de submissions sobre el texto de la convención marco y los dos protocolos iniciales, donde la sociedad civil puede contribuir a generar textos más ambiciosos.
Y si bien el cambio estructural del sistema de gobernanza de impuestos permite ampliar la base de recaudación, incrementar los ingresos fiscales no es suficiente, también es imperativo dejar de financiar lasindustrias fósiles. Gissele Flores, asociada de GFLAC, advierte que cada dólar destinado a sostener combustibles fósiles es un dólar que no se invierte en energías renovables, salud o resiliencia climática.
Desde 2024, la evidencia demuestra que generar energía eléctrica a partir de fuentes renovables es más barato que mantener proyectos basados en combustibles fósiles. La clave reside en una reforma gradual y transparente que redistribuya esos recursos hacia infraestructura sostenible, evitando que la eliminación los subsidios se traduzca simplemente en un recorte del gasto social.
Finalmente, si bien la convención tributaria actual es un hito histórico significativo, desde la firma del Acuerdo de Paris, el sistema financiero internacional estuvo evidenciando un conjunto de reformas de las cuales se pueden aprender lecciones entre sus logros y desafíos. Diego Escalante, asociado del GFLAC, explica que las reformas de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) son un ejemplo importante sobre cómo es posible lograr reformas ambiciosas para enfrentar los retos de financiamiento y de impacto climático. Sin embargo, la operacionalización de estas reformas sigue siendo un desafío importantede la cual los BMD enfrentan diversas barreras, lo que limita una transformación coherente con los objetivos establecidos.
A esto se suma que la implementación de reformas es necesaria, especialmente en términos de calidad de financiamiento, pues los BMD todavía utilizan la deuda como principal mecanismo de financiamiento para la transición climática.
Con estas importantes lecciones, se evidencia que la fragmentación entre las políticas fiscales y ambientales reduce la ambición climática global. Para que América Latina logre sus objetivos, es necesario impulsar una transformación profunda del sistema multilateral, que incluya principios fundamentales como el de que quienes contaminen paguen y la incorporación de responsabilidades comunes pero diferenciadas dentro de la cooperación tributaria internacional. La justicia fiscal es uno de los motores financieros para canalizar recursos públicos que permitan que la acción climática sea efectiva, predecible y coherente con las necesidades del Sur Global.


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