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Financiar la naturaleza en regiones desiguales, ¿hacia una nueva arquitectura de financiamiento en el sur global?

hace 6 días
5 min de lectura

Puntos clave: 

  • La brecha de financiamiento para la biodiversidad exige cambiar las condiciones que hoy favorecen la degradación.

  • América Latina ya ofrece modelos innovadores, como fondos de permanencia, bancos de hábitat y créditos de biodiversidad.

  • En África, la deuda y el alto costo del capital limitan la inversión en conservación.

  • No existe una sola solución financiera: se requiere combinar recursos públicos, privados, concesionales y mecanismos de mercado.

  • Cerrar la brecha implica conectar finanzas, política pública, instituciones y territorios para sostener la conservación en el largo plazo.

  • Fortalecimiento de  la cooperación Sur-Sur para el intercambio de experiencias y aprendizajes. 



“No se trata únicamente de movilizar más dinero; se trata de cambiar las condiciones para que conservar y restaurar sea menos riesgoso, más rentable y más fácil de financiar que la degradación, mediante cambios regulatorios y de política pública, y logrando que los sistemas financieros incorporen los riesgos y las dependencias relacionadas con la naturaleza.” 

— Mauricio Velásquez

CERRAR LA BRECHA DEL FINANCIAMIENTO PARA PROTEGER LA NATURALEZA


La pérdida de biodiversidad y de los servicios ecosistémicos es un problema global, pero sus impactos y la capacidad para hacerles frente se distribuyen de manera desigual entre regiones. En América Latina y África, estas presiones se agravan por restricciones fiscales, incentivos económicos que aún favorecen la degradación, una valoración limitada de los beneficios que proporciona la naturaleza y la falta de capacidades institucionales. Como resultado, los recursos económicos disponibles no siempre garantizan la integridad de los ecosistemas ni el bienestar de las comunidades que dependen de ellos.

Estas desigualdades sociales, también se reflejan en una brecha de financiamiento para la protección y uso sostenible de la naturaleza. Se estima que la brecha de financiamiento global es de entre $200,000 y $700,000 millones de dólares anuales, mientras que en América Latina y el Caribe es de $400,000 millones. Entonces surge una gran cuestión, ¿Cómo disminuir esta brecha de financiamiento para la naturaleza en regiones como América Latina y África aprovechando las oportunidades que ofrece y garantizando proyectos de largo plazo?, dentro del segundo día de la “7ma semana de financiamiento climático y sostenible” se abordó este tema, las experiencias en América Latina, las necesidades específicas de África y las oportunidades de cooperación Sur-Sur para la articulación entre las instituciones y los sectores. 


EN EL SUR GLOBAL YA SE HACEN COSAS 


América Latina, a pesar de contener una alta concentración de desafíos, ha logrado realizar contribuciones significativas con el fin de visibilizar y garantizar la protección de la biodiversidad. 


Uno de los casos emblemáticos es Project Finance for Permanence (PFP) o mejor conocido como Patrimonio natural del Perú (PDP). Daniel Kanda, Asesor de Alta Dirección de Áreas Naturales Protegidas en SERNANP, dice que esto responde a una de las limitaciones mayoritarias del Perú: la poca contribución del gobierno peruano hacia la protección de las zonas protegidas, ya que solo invierte $2 dólares por hectárea. El PDP busca ampliar la disponibilidad monetaria a largo plazo dirigida a zonas verdes por medio de la recaudación de fondos filantrópicos del sector privado, cooperación internacional y recursos públicos.


La compañía colombiana Terrasos, lleva a cabo iniciativas en Colombia, Brasil y Kenia a través de los bancos de hábitat que utilizan créditos de biodiversidad y mecanismos de pago por resultados para financiar su conservación, logrando movilizar más de $30 millones de dólares. Uno de los aspectos clave de su modelo, es el involucramiento de las comunidades locales dentro de la planeación de sus proyectos. Además aborda algunos de los desafíos de la brecha de financiamiento, como lo son los plazos de retorno, los cuales tienen visión a 25 o 30 años; la escasez de herramientas y datos para estimar el valor de la biodiversidad y el impacto; así como la integración de capital privado. 



PERO… AÚN HAY MUCHO QUE HACER


En África el panorama no pinta igual, Daouda Sembene, Director de AfriCatalyst destacó que aunque se comparten retos similares con América Latina, el alto endeudamiento y los elevados costos de acceso al capital reducen el margen para financiar la biodiversidad. Los datos hablan por sí solos, más de 20 países africanos se encuentran en estrés de deuda o alto riesgo. Y parece que la dependencia de un modelo basado en donantes muestra limitaciones para preparar y sostener proyectos financiables (bankables).

Frente a ello, se han propuesto alternativas como los créditos de biodiversidad, mercados de carbono, bonos verdes y azules y canjes de deuda por naturaleza pueden ampliar las opciones disponibles. 

Sin embargo, se enfatizó en que hace falta construir confianza entre gobiernos, sociedad civil, instituciones financieras y sector privado y acercar a los ministerios de finanzas y medio ambiente, que todavía suelen operar con prioridades y lenguajes distintos.  Los retos son grandes, pero también abre la oportunidad de una nueva ruta para que África movilice recursos más estables para proteger su biodiversidad 

[FRASE INTERMEDIA]



“No es que no haya capital en América Latina y el Caribe. Tienen capital, tienen oportunidades para invertir en la naturaleza. El problema es que todavía no hemos construido un puente que funcione entre esa necesidad y esa oportunidad.” 

— Mauricio Velásquez

CERRAR LA BRECHA REQUIERE CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO


No existe un único instrumento capaz de cerrar la brecha de financiamiento para la biodiversidad. Será necesario combinar distintas fuentes y mecanismos, al tiempo que los propios países amplían su capacidad para movilizar recursos y reducir su dependencia a los fuentes externas. También será clave articular a los sectores financiero y ambiental con gobiernos, sociedad civil y sector privado para impulsar proyectos de conservación viables, escalables y sostenibles a largo plazo. 

De hecho, construir estos puentes entre las necesidades y las oportunidades implica ir más allá de proyectos aislados y recursos temporales. Financiar la biodiversidad requiere una arquitectura capaz de alinear instituciones, inversiones y territorios, y de generar las condiciones para que la conservación pueda sostenerse en el tiempo. El fortalecimiento del sur global como región, resaltar el rol de las comunidades locales y mejorar la articulación entre sectores puede impulsar la construcción de estos puentes.

[FRASE FINAL]


“We need to make sure that countries themselves are free and mobilize more of the financing they need for nature, biodiversity, and forest protection. They should not always depend on external financing to do that. And I think it's critical to find how we can really reform the global financial architecture so that we support this objective.”

—Daouda Sembene


Elaborado por voluntarixs de la #SFC2026

  • Daniela Durón Arguijo: Estudiante de Relaciones Internacionales y Derecho, con experiencia en investigación de políticas públicas y enfocada en sostenibilidad, género e incidencia social para generar conocimiento que conecte la evidencia con el territorio.

  • Lorena Téllez: Profesional en ciencias ambientales y magíster en biología con experiencia en cambio climático, biodiversidad y financiamiento sostenible.

  • Isaac Galindo Comonfort. Científico ambiental y especialista en sostenibilidad, enfocado en la incidencia climática y en generar conocimiento que conecte la ciencia, la política y el territorio. 



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