De Nairobi a Ereván: el financiamiento en el centro de la agenda de biodiversidad rumbo a la COP17

Por: Alan Senra, Asociado en finanzas para la biodiversidad
La próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), que se celebrará en Ereván, Armenia, del 19 al 30 de octubre de 2026, será un momento clave para evaluar los avances y desafíos en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. En el camino hacia la conferencia, las reuniones de Nairobi y el Diálogo de Kunming reforzaron un mensaje central: sin recursos financieros suficientes, accesibles y previsibles, los compromisos globales de biodiversidad difícilmente se traducirán en resultados concretos.
En este contexto, el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC) organizó el 13 de octubre el webinar “Camino hacia la COP17: financiamiento para la biodiversidad y prioridades para la implementación del Marco Global de Biodiversidad”, que reunió perspectivas de organizaciones internacionales, redes de mujeres y representantes de iniciativas territoriales. El encuentro permitió identificar prioridades para las negociaciones y destacar la necesidad de conectar el financiamiento con la implementación efectiva de los compromisos nacionales.
De Nairobi a Kunming: una brecha financiera que sigue pendiente
Las reuniones de los órganos subsidiarios del Convenio sobre la Diversidad Biológica celebradas en Nairobi en julio y agosto de 2026 — la 28ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA-28) y la séptima reunión del Órgano Subsidiario sobre la Aplicación (SBI-7 )— dejaron en evidencia que persisten desafíos importantes para movilizar los recursos necesarios para la biodiversidad.
Entre los temas centrales estuvieron la movilización de recursos financieros, la reforma de incentivos perjudiciales para la naturaleza y las condiciones para que los países en desarrollo accedan a recursos nuevos, adicionales, adecuados y previsibles. Estos asuntos se relacionan directamente con las metas 18 y 19 del Marco Mundial de Biodiversidad: la primera, orientada a identificar y reformar incentivos perjudiciales para la biodiversidad, y la segunda, centrada en aumentar significativamente los recursos financieros destinados a su implementación.
Las discusiones también subrayaron que la movilización de recursos no puede separarse de las condiciones de acceso, las capacidades institucionales y las responsabilidades diferenciadas entre países. Para América Latina y el Caribe, esto implica fortalecer los mecanismos de financiamiento público, mejorar el acceso directo de los actores que implementan acciones en los territorios y avanzar en una arquitectura financiera internacional que responda a las necesidades de los países en desarrollo.
El Diálogo de Kunming reforzó estas preocupaciones desde la perspectiva de la implementación. Entre sus principales mensajes estuvieron la necesidad de fortalecer la movilización de recursos nacionales, revisar subsidios perjudiciales, involucrar a los ministerios de Finanzas y Planificación y mejorar el acceso al financiamiento para los pueblos indígenas y las comunidades locales. También se destacó la importancia de reconocer las contribuciones de actores no estatales y de fortalecer la articulación entre las agendas de clima y biodiversidad.
Estas discusiones muestran que la brecha de implementación no es únicamente una cuestión de ambición política: también refleja dificultades para convertir los compromisos en presupuestos, instrumentos económicos y mecanismos financieros efectivos.
El financiamiento como condición para implementar el
Marco Mundial de Biodiversidad
El webinar organizado por REDFIS, GFLAC, con participación de miembros de WWF, Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas, Ambire Global, PérezStrat y el Caucus de Mujeres del CDB el 13 de octubre buscó conectar estos debates internacionales con las prioridades de implementación y financiamiento que llegan a la COP17. La apertura de Sandra Guzmán, del GFLAC, destacó la importancia de abordar la biodiversidad desde una perspectiva financiera, fiscal e institucional, mientras que el intercambio permitió reunir experiencias sobre las barreras que enfrentan los países y los actores territoriales.
En el primer bloque, Edda Fernández Luiselli, del Caucus de Mujeres del Convenio sobre la Diversidad Biológica, presentó una perspectiva general sobre el camino hacia la COP17. El debate con María Inés Rivadeneira, de WWF América Latina y el Caribe, y Karla Maass, de la Alianza Cuencas Sagradas, permitió profundizar en las condiciones necesarias para llevar los compromisos globales a la práctica.
Uno de los puntos centrales fue que la disponibilidad de financiamiento debe ir acompañada de mecanismos accesibles, transparentes y adecuados a las realidades de los territorios. Esto es especialmente relevante para los pueblos indígenas y las comunidades locales, cuyas contribuciones a la conservación son fundamentales, pero que con frecuencia encuentran obstáculos para acceder directamente a los recursos.
En el segundo bloque, Isabel González, de Ambire Global, y Eddy Pérez, de PérezStrat, contribuyeron al debate sobre las condiciones financieras e institucionales necesarias para avanzar en la implementación. La discusión volvió sobre la importancia de movilizar recursos públicos y privados, revisar incentivos que continúan impulsando la degradación de la naturaleza y fortalecer la coordinación entre las políticas ambientales y económicas.
El encuentro también destacó la necesidad de conectar las estrategias nacionales de biodiversidad con los compromisos climáticos. La articulación entre las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (NBSAP) y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) puede ayudar a identificar prioridades compartidas, reducir contradicciones entre políticas públicas y orientar mejor el uso de los recursos.
Cinco prioridades financieras rumbo a la COP17
A partir de los intercambios de Nairobi, Kunming y el webinar de GFLAC, se destacan cinco prioridades para avanzar en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad:
Movilizar recursos suficientes y previsibles. Los compromisos deben traducirse en financiamiento adecuado, con atención a las necesidades de los países en desarrollo y a las responsabilidades diferenciadas.
Reformar incentivos perjudiciales para la biodiversidad. La revisión de subsidios e instrumentos fiscales que favorecen la degradación de la naturaleza debe formar parte de las estrategias de movilización de recursos.
Mejorar el acceso directo al financiamiento. Los mecanismos financieros deben responder a las necesidades de los pueblos indígenas, las comunidades locales y otros actores que implementan acciones de conservación en los territorios.
Integrar biodiversidad, clima y políticas económicas. La coordinación entre las NBSAP, las NDC y los instrumentos fiscales y presupuestarios puede generar sinergias y mejorar la efectividad del gasto público.
Fortalecer la gobernanza financiera. Los ministerios de Finanzas y Planificación, las instituciones públicas de desarrollo y las autoridades ambientales deben participar de manera coordinada en la definición y ejecución de las estrategias nacionales.
Estas prioridades apuntan a un desafío que va más allá de la negociación internacional: transformar la manera en que se recaudan, asignan y utilizan los recursos que afectan a la naturaleza.
De los compromisos a la implementación
La COP17 tendrá lugar en un momento decisivo para evaluar el avance del Marco Mundial de Biodiversidad y reforzar las condiciones para su implementación. Las discusiones de Nairobi y Kunming, junto con los intercambios impulsados por GFLAC, muestran que el financiamiento debe ocupar un lugar central en esta agenda.
No se trata solamente de aumentar los recursos disponibles, sino también de revisar los incentivos económicos, mejorar el acceso, fortalecer las capacidades institucionales y asegurar que las decisiones financieras sean coherentes con los objetivos de conservación y restauración.
Para América Latina y el Caribe, donde la biodiversidad es estratégica y las necesidades de financiamiento siguen siendo significativas, la COP17 representa una oportunidad para impulsar soluciones que conecten las prioridades globales con las políticas nacionales y las realidades territoriales.
Rumbo a Ereván, hagamos de los compromisos una realidad: movilicemos recursos suficientes, accesibles y previsibles, transformemos los incentivos que dañan la naturaleza y fortalezcamos a quienes protegen la biodiversidad en los territorios. La COP17 es una oportunidad para que gobiernos, instituciones financieras y sociedad civil impulsemos una acción conjunta que se traduzca en resultados concretos para la conservación, la restauración y el bienestar de las comunidades.


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