¿Cómo financiar una transición justa en países que enfrentan, al mismo tiempo, crisis climática, endeudamiento y restricciones fiscales?
El primer día de la 7ª Semana de Financiamiento Climático y Sostenible de GFLAC reunió a representantes de gobiernos, sociedad civil, pueblos indígenas y organismos especializados para debutar la discusión de cómo avanzar hacia transiciones justas desde el Sur Global. La deuda, el acceso al financiamiento y la protección de los territorios fueron algunos de los principales ejes del debate.
Es urgente que América Latina, el Caribe y África construyan una voz común frente a los desafíos del financiamiento climático. Por ende, la 7ª Semana de Financiamiento Climático y Sostenible, organizada por el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC) busca la incidencia política e institucional para tratar del tema. Con la participación de representantes de Brasil, Colombia, Kenia, Etiopía, Camerún, Sudáfrica y Perú se planteó una pregunta en común: cómo lograr que los recursos lleguen a quienes enfrentan los impactos del cambio climático sin aumentar su endeudamiento.
Una transición justa empieza en los territorios

En la primera sesión “Transiciones justas desde el Sur Global: América Latina, el Caribe y África por una agenda común.”, se presentó la brecha de financiamiento climático, que está estimada en alrededor de US$3,3 billones, y continúa creciendo mientras los recursos no llegan con la velocidad ni en las condiciones necesarias para responder a la emergencia. En las palabras de la Presidenta Ejecutiva y Fundadora Liquidity and Sustainability Facility, Camerún, Vera Songwe “Un mal que está ocurriendo es que las economías desarrolladas pagan menos sanciones que las economías emergentes por las emisiones de contaminación”. La camerunesa también complementa que “es fundamental, compartir tecnologías desde las economías desarrolladas hacia las emergentes para que sea posible el surgimiento de los proyectos verdes. Por esto mismo es necesario más fondos para estas economías emergentes”.

Ana Toni, Directora Ejecutiva de la 30ª Conferencia de las Partes, Brasil, llevó la discusión a la arquitectura del financiamiento. Señaló que varios países han preparado planes climáticos y modificado políticas, pero la inversión no fluye con la celeridad necesaria. “El dinero no fluye de los países desarrollados ni del fondeo privado, y por eso creo que hay que preguntarnos por qué se está desacelerando esa adjudicación”, planteó.

Para Alice Ruheza, Presidenta, Agra, Kenia, la medida de una transición justa está en sus efectos sobre la población rural; si quienes trabajan en el campo tienen mejores ingresos, pueden alimentar a sus familias y cuentan con recursos para enfrentar una nueva crisis.
Selemawit Hubert insistió, por su parte, en que el financiamiento para la adaptación debe llegar a las comunidades y responder a sus necesidades, además de atender las prioridades nacionales.

Fany Kuiru, Coordinadora Coica, Colombia, advirtió que la extracción de minerales críticos para la transición energética puede producir daños históricos en los territorios indígenas. Por ello, pidió acceso directo a los fondos climáticos, respeto al consentimiento libre, previo e informado y seguimiento a los compromisos sobre tierras indígenas y comunitarias. Su intervención dejó una pregunta de fondo: ¿puede llamarse justa una transición que vuelve a sacrificar los territorios que busca proteger?

Del diálogo a las decisiones financieras
La segunda sesión trasladó esas preocupaciones al terreno de las instituciones. Sandra Guzmán, Fundadora y Directora General, GFLAC, México, presentó el Hub de Finanzas Sostenibles en África, una iniciativa que busca desarrollar programas de formación, espacios de intercambio y herramientas de análisis a partir de la experiencia del hub de América Latina y el Caribe. La apuesta es que ambas regiones compartan conocimientos y fortalezcan su capacidad para incidir en las finanzas climáticas.

El intercambio entre ministerios de finanzas ya tiene antecedentes. Marcela Jaramillo, Directora Ejecutiva, 2050 Pathways Platform, Colombia, describió encuentros entre representantes de África, América Latina y el Caribe y propuso que esas conversaciones se traduzcan en agendas de trabajo concretas. Entre las tareas pendientes destacó conectar los planes climáticos con las decisiones fiscales, mejorar los datos y fortalecer la coordinación institucional.
Chantal Naidoo, Fundadora y Directora Ejecutiva Rabia Transition, Sudáfrica, puso el foco en las condiciones bajo las cuales se negocia el financiamiento y en la capacidad de los países del Sur Global para participar en la definición de sus reglas. Laurent-Mascar Ngoma, Copresidente del Foro Panafricano de Ministros de Finanzas para la Acción Climática (PAFCA), República del Congo, desde la perspectiva de los ministerios de finanzas africanos, destacó la necesidad de desarrollar capacidades técnicas, incorporar el riesgo climático en la política económica y convertir la cooperación en oportunidades de inversión.
Mirkala Ramos Navarro, Especialista de Políticas Públicas Ambientales Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, explicó que, en los ministerios de finanzas de América Latina y el Caribe, la conversación ha cambiado: ya no se trata sólo de explicar por qué el cambio climático es un asunto fiscal, sino de preguntarse cuánto cuesta enfrentarlo y qué pérdidas podrían evitarse. Aunque describió avances en instrumentos de financiamiento y planificación, resumió el desafío pendiente en una frase: “pasar del análisis a la decisión”
Esa idea enlazó las dos sesiones. Una agenda climática común entre África, América Latina y el Caribe no dependerá únicamente de ampliar los espacios de diálogo: también tendrá que reflejarse en recursos accesibles, capacidades institucionales y decisiones que respondan a las prioridades de los países y de las comunidades en sus territorios.
Consideraciones finales
Nos toca proyectar una hoja de ruta clara: estructurar las reglas financieras, movilizar más recursos públicos y privados, fortalecer el acceso directo al financiamiento y garantizar que la transición energética y climática no reproduzca las desigualdades del pasado.
El reto para los próximos años será convertir esta agenda común en decisiones concretas. De cara a la COP32, la agenda continuará durante la Semana de Financiamiento Climático y Sostenible con debates sobre biodiversidad y bosques, adaptación y pérdidas y daños, transición energética justa y el papel de mujeres y jóvenes en el financiamiento climático. El desafío será convertir los diagnósticos compartidos en decisiones financieras capaces de acelerar una transición que sea, al mismo tiempo, climáticamente ambiciosa y socialmente justa.
Autoras:
Nataly Fernandes (Brasil)
Venezia Selena Castro Espinoza (Perú)
Voluntarias SFC2026


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