COP17 de Biodiversidad: el Camino de Ereván y los desafíos para transformar los compromisos en financiamiento

Por: Alan Senra, Asociado en Finanzas para la Biodiversidad
La COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), celebrada en Ereván, Armenia, del 19 al 31 de octubre de 2026, dejó una nueva hoja de ruta para acelerar la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Sin embargo, las negociaciones también evidenciaron que la brecha de financiamiento, las dificultades de acceso a los recursos y las disputas sobre las responsabilidades financieras siguen siendo algunos de los principales obstáculos para cumplir las metas globales hacia el año 2030.
El Camino de Ereván: de la evaluación global a la aceleración de la implementación
El principal resultado de la COP17 fue la adopción del Camino de Ereván (Yerevan Pathway), elaborado a partir de la primera revisión global de los avances colectivos en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MMB). La revisión, sustentada en el informe State of Biodiversity Action, confirmó que el mundo todavía está lejos de alcanzar las 23 metas establecidas para 2030. Aunque cerca del 90% de los países han establecido metas nacionales de biodiversidad, menos de la mitad de las metas evaluadas muestran avances compatibles con los compromisos asumidos.
El Camino de Ereván busca transformar este diagnóstico en prioridades concretas de acción para los próximos cuatro años. Entre ellas destacan la aceleración de la implementación de las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (NBSAP); el fortalecimiento de los medios de implementación, especialmente el financiamiento, la cooperación técnica y la transferencia de tecnología, la integración de la biodiversidad en las decisiones económicas y presupuestarias, y el fortalecimiento de los mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas.
Para GFLAC, uno de los mensajes centrales de esta revisión es que la implementación de los compromisos internacionales depende directamente de la capacidad de transformar los sistemas financieros y fiscales. Sin recursos suficientes, previsibles y accesibles, los compromisos nacionales corren el riesgo de permanecer en el plano de la planificación, sin traducirse en resultados concretos en los territorios.
Financiamiento: el principal desafío para alcanzar las metas de biodiversidad
La movilización de recursos fue uno de los temas más sensibles de las negociaciones. La Meta 19 del MMB establece la necesidad de movilizar al menos USD 200.000 millones anuales para la biodiversidad hacia 2030, lo que incluye un incremento de los flujos financieros internacionales hacia los países en desarrollo hasta alcanzar USD 30.000 millones anuales. Sin embargo, el balance presentado en Ereván evidenció que los compromisos internacionales siguen por debajo de lo necesario y que persisten importantes dificultades para garantizar recursos nuevos, adicionales y previsibles.
Durante la conferencia se anunciaron cerca de USD 2.000 millones en nuevos compromisos e iniciativas de financiamiento para la biodiversidad. Entre los anuncios destacaron USD 560 millones vinculados a la reposición GEF-9 y al Fondo del Marco Mundial de Biodiversidad (GBFF), USD 500 millones de la iniciativa Species Recovery Alliance y más de USD 330 millones del Value Nature Fund. Aunque estas iniciativas representan oportunidades para ampliar los recursos disponibles, su escala todavía es limitada frente a las necesidades globales y no sustituye la responsabilidad de los países desarrollados de cumplir sus compromisos de financiamiento internacional.
Uno de los debates más importantes se concentró en el artículo 20.2 del Convenio, relacionado con la base de países contribuyentes al financiamiento. Las negociaciones evidenciaron posiciones divergentes entre los países desarrollados, que defendieron alternativas para ampliar la base de contribuyentes, y los países en desarrollo, que insistieron en preservar las responsabilidades históricas y evitar la transferencia de nuevas obligaciones financieras al Sur Global. Las discusiones no lograron resolver todas las diferencias, por lo que el tema continuará en el proceso intersesional hacia la COP18.
Paralelamente, las Partes avanzaron en la discusión sobre el artículo 21 y la estructura institucional del mecanismo financiero permanente. Entre los criterios debatidos destacan la gobernanza transparente y democrática, la rendición de cuentas, el acceso simplificado, la previsibilidad de los recursos y la disponibilidad de financiamiento mediante donaciones o préstamos en condiciones concesionales. También se reforzó la importancia de garantizar la apropiación nacional y facilitar el acceso de gobiernos subnacionales y comunidades locales. La definición de la estructura institucional que operará el mecanismo financiero seguirá siendo parte de la agenda hacia la próxima COP.
Reforma fiscal, Fondo Cali y alineación de los flujos financieros
Otro eje importante fue la necesidad de transformar los incentivos económicos que impulsan la pérdida de biodiversidad. La Meta 18 establece el compromiso de identificar, eliminar, reducir o reformar al menos USD 500.000 millones anuales en subsidios e incentivos perjudiciales para la biodiversidad hacia 2030, al mismo tiempo que se amplían los incentivos positivos.
Durante el Finance and Biodiversity Day, celebrado el 26 de octubre, la Presidencia armenia impulsó iniciativas como el Yerevan Call on Positive Incentives, la coalición Friends of Target 18 y el Yerevan Biodiversity Finance Challenge. Estas iniciativas buscan fortalecer la coordinación entre los ministerios de Finanzas, Economía, Agricultura y Medio Ambiente para avanzar en la incorporación de la biodiversidad en las políticas fiscales, presupuestarias y económicas. Sin embargo, todavía existen desafíos para convertir estos compromisos voluntarios en reformas estructurales y mecanismos de seguimiento efectivos.
También continuaron las discusiones sobre el Fondo Cali, establecido para promover la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso comercial de información sobre secuenciación digital de recursos genéticos (DSI). A pesar de su potencial para movilizar recursos del sector privado hacia la conservación, el fondo continúa enfrentando dificultades de capitalización. Al 26 de octubre, los depósitos reportados alcanzaban aproximadamente USD 9.000, muy por debajo de la meta indicativa de USD 1.000 millones anuales. Las negociaciones sobre las contribuciones empresariales y los criterios de distribución de los recursos no lograron una resolución definitiva, por lo que parte del trabajo continuará durante el periodo entre sesiones previo a la COP18.
La conferencia también destacó la importancia de explorar instrumentos relacionados con la sostenibilidad de la deuda, entre ellos, los canjes de deuda por naturaleza, sin generar nuevas condicionalidades ni restringir el espacio fiscal de los países en desarrollo. Asimismo, se reforzó la necesidad de aprovechar las sinergias entre el financiamiento climático y el de biodiversidad, promoviendo cobeneficios y evitando la duplicación de esfuerzos.
América Latina y el Caribe: prioridades hacia la COP18 en Quito
Para América Latina y el Caribe, una región de extraordinaria riqueza biológica y con importantes necesidades de financiamiento para la conservación y el uso sostenible de sus ecosistemas, los resultados de Ereván representan tanto avances como desafíos pendientes. La discusión sobre la responsabilidad financiera internacional, el acceso directo a los recursos y la reforma de los incentivos perjudiciales resulta especialmente relevante para los países megadiversos.
Entre los resultados institucionales también destaca la aprobación de las reglas de funcionamiento del nuevo órgano subsidiario permanente sobre el artículo 8(j), denominadas Sevan Guidelines, que fortalecen la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernanza internacional de la biodiversidad. Este avance abre oportunidades para seguir impulsando mecanismos financieros que reconozcan su papel y faciliten el acceso directo a los recursos.
En este contexto, cinco prioridades adquieren especial relevancia para la agenda regional: (1) garantizar la movilización de recursos nuevos, adicionales y previsibles para cumplir la Meta 19; (2) avanzar en reformas fiscales y en la reorientación de subsidios perjudiciales; (3) fortalecer el acceso directo y descentralizado al financiamiento para pueblos indígenas, comunidades locales y gobiernos subnacionales; (4) promover una gobernanza más equitativa de la arquitectura financiera internacional; y (5) fortalecer la articulación entre las agendas de clima, bosques y biodiversidad.
La COP17 concluyó con la aprobación de casi 50 decisiones y la adopción del Camino de Ereván, pero también dejó importantes asuntos pendientes para el trabajo intersecsional. La próxima COP18, que tendrá lugar en Quito, Ecuador, en 2028, será una oportunidad estratégica para que los países de América Latina y el Caribe contribuyan a transformar esta hoja de ruta en compromisos financieros e institucionales más concretos.
El desafío hacia 2030 es claro: no basta con movilizar más recursos para la biodiversidad; es necesario transformar las reglas, los incentivos y las instituciones que determinan cómo se generan, distribuyen y utilizan los flujos financieros globales. La implementación del Marco Mundial de Biodiversidad dependerá de que los compromisos asumidos se traduzcan en recursos efectivos, accesibles y equitativos para los países y las comunidades que sostienen la biodiversidad.
Documentos oficiales y recursos de consulta
Página oficial de la COP17 – Convenio sobre la Diversidad Biológica
Comunicado oficial de cierre: UN Biodiversity Conference charts Yerevan Pathway
Primera revisión global del Marco Mundial de Biodiversidad – Decisión CBD/COP/17/L.15
Movilización de recursos y mecanismo financiero – Documento CBD/COP/17/L.29


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