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Lo que dejó Santa Marta y lo que sigue para la Transición Energética Justa

  • Foto del escritor: GFLAC
    GFLAC
  • 14 may
  • 4 min de lectura

Por: Alan Senra, Asociado en Financiamiento Climático Internacional para Brasil 


La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, realizada en Santa Marta, marcó un punto de inflexión en la conversación global sobre la transición energética justa. Por primera vez, más de 50 países, junto con  gobiernos subnacionales , sociedad civil, academia y organismos internacionales compartieron un mismo espacio para debatir los desafíos de una transición energética justa en una región dependiente de  modelos económicos extractivos. El simple hecho de que esta conferencia haya tenido lugar representa, en sí mismo, un avance significativo, ya que reconoce de manera explícita la necesidad de acelerar la salida de los combustibles fósiles en un contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos, incertidumbre energética y una creciente volatilidad en los precios del petróleo. 


La Conferencia incluyó múltiples espacios de diálogo entre los días 24 a 29 de abril de 2026, desde el Retiro de Organizaciones de la Sociedad Civil y la Pre-asamblea y Asamblea de los Pueblos hasta las plenarias oficiales, mesas temáticas y encuentros subnacionales. Esta diversidad permitió ampliar la conversación sobre transición energética, aunque también evidenció tensiones entre las demandas de la sociedad civil y las limitaciones políticas de varios gobiernos dependientes de la renta fósil. 


La discusión se estructuró en torno a tres pilares clave: la reducción de la dependencia económica a los combustibles fósiles, la transformación de la oferta y la demanda energética, y el fortalecimiento de la cooperación internacional. Estos pilares reflejan la profundidad del desafío. La dependencia no es solo energética, sino también fiscal: los subsidios e incentivos siguen condicionando las decisiones públicas. La transformación del sistema energético implica acelerar renovables, electrificar sectores clave y planificar una reducción ordenada del uso de combustibles fósiles. Y la cooperación internacional se vuelve una condición necesaria para sostener la transición, particularmente en el acceso a financiamiento y en la coordinación entre países. 


La Cumbre de Autoridades fue el momento político central de la Conferencia. Inició el 27 de abril con una recepción oficial organizada por los gobiernos de Colombia y Países Bajos, donde se buscó conectar la transición energética con debates sobre cultura, sostenibilidad y nuevos modelos de desarrollo. El 28 de abril se realizó la plenaria de alto nivel, donde representantes gubernamentales y sectores sociales compartieron sus prioridades en torno a la transición energética. Uno de los momentos más destacados fue la intervención del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien defendió la necesidad de abandonar progresivamente los combustibles fósiles y cuestionó las contradicciones del sistema económico internacional frente a la crisis climática.


Las mesas sectoriales realizadas el 29 de abril profundizaron debates sobre financiamiento climático, transición justa, diversificación económica y cooperación internacional. Aunque hubo avances importantes en términos de apertura política, también quedaron evidentes los límites de la discusión frente a temas estructurales como subsidios fósiles, deuda y arquitectura financiera internacional.


La Conferencia dejó avances concretos: la creación de un panel científico de expertos para acompañar la toma de decisiones con evidencia, y el compromiso de dar continuidad al proceso en la próxima conferencia de 2027 en Tuvalu, coorganizada por Irlanda. Esto envía una señal clara de que la transición energética justa se está construyendo como un esfuerzo colectivo. Sin embargo, muchos de los consensos alcanzados permanecen en un plano declarativo y sin mecanismos concretos de implementación. El verdadero reto comienza ahora: traducir el impulso político en decisiones que transformen la forma en que se financia la energía y el desarrollo. 


La participación del GFLAC 


En este contexto, la participación del GFLAC fue estratégica y transversal. La organización estuvo presente en distintos espacios políticos y técnicos, aportando análisis y articulaciones regionales sobre financiamiento climático y transición energética justa, además de acompañar procesos de movilización social durante la marcha por la transición justa en Santa Marta.


Como parte de la preparación hacia Santa Marta, GFLAC también promovió el Diálogo regional “Hacia Santa Marta: condiciones económicas y fiscales para LAC” junto a CANLA y Oxfam México y el blog “Santa Marta: la transición energética en América Latina exige dejar atrás un modelo que ya no es sostenible”. Estos espacios ayudaron a posicionar debates sobre dependencia fiscal fósil, subsidios y financiamiento climático antes de la Conferencia.


Previo a la Conferencia, GFLAC impulsó las “10 claves para financiar una transición justa rumbo a Santa Marta”, posicionando temas históricamente poco abordados en los debates energéticos de la región. Entre ellos destacaron la necesidad de revisar subsidios fósiles, fortalecer las finanzas públicas, diversificar las economías y garantizar financiamiento territorial accesible y justo.  Posteriormente, en la conferencia GLAC, he conducido una evaluación sobre cómo estos 10 temas clave fueron discutidos en la conferencia.


La experiencia de Santa Marta mostró que la discusión sobre la transición justa incluye temáticas que van más allá de las energías renovables e incorporó debates sobre desigualdad, deuda y transformación económica. Sin embargo, muchos de los consensos alcanzados permanecen todavía en un plano declarativo y sin mecanismos concretos de implementación. Aun con esas limitaciones, la Conferencia dejó un precedente político importante para América Latina y el Caribe: El encuentro demostró que actualmente existe una mayor legitimidad para discutir públicamente el futuro de los combustibles fósiles y las condiciones necesarias para una transición energética justa en países dependientes de la extracción.


¿Qué sigue?


Mantener el impulso del diálogo y el sentido de urgencia será clave en los siguientes pasos rumbo a las negociaciones intersesionales de Bonn, la COP31 y la próxima conferencia en Tuvalu 2027.

Para dar continuidad al proceso, el próximo 21 de mayo se realizará el webinar “Lo que dejó Santa Marta y lo que sigue para la Transición Energética Justa en América Latina y el Caribe”, organizado por REDFIS, GFLAC, Fossil Fuel Treaty, CANLA, CEDES, Argentina 1.5 y GI-ESCR. Con participación de especialistas de la región, el encuentro buscará analizar los principales resultados políticos y financieros de la Conferencia, así como discutir los desafíos hacia Bonn, la COP31 y el proceso rumbo a próxima conferencia más allá de los combustibles fósiles en Tuvalu, 2027.





 
 
 

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