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El estado de las Finanzas Climáticas en Brasil

Por: Orlando Barbosa Mejía, Asociado de Investigación y Divulgación, GFLAC 




Los informes científicos más recientes sobre el cambio climático, incluyendo los del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) en 2022, subrayan que el aumento de la temperatura global se debe principalmente a las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación. En este contexto crítico, comprender las necesidades y vacíos de financiamiento a nivel internacional y nacional se vuelve crucial. 


El Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC) ha respondido a este desafío con el Índice de Finanzas Sostenibles (IFS). Esta herramienta monitorea los flujos de ingresos y egresos, tanto a nivel nacional como internacional, que tienen los países en desarrollo para abordar el cambio climático y los objetivos de desarrollo sostenible. Además, identifica las fuentes de ingresos y egresos intensivos en carbono que podrían obstaculizar el avance hacia un desarrollo bajo en carbono y resiliente al clima. 


Con el propósito de profundizar en estos temas, llevamos a cabo el evento “El estado de las Finanzas Climáticas en Brasil”, que forma parte de los “Diálogos por las Finanzas Sostenibles 2024”. El objetivo del evento era abordar los desafíos y retos específicos que enfrenta Brasil en su transición hacia finanzas públicas alienadas con un desarrollo bajo en emisiones y resilientes al clima, garantizando una transición justa, equitativa y sostenible.  


La sesión comenzó con la presentación de Sandra Guzmán, fundadora y directora general de GFLAC, quien destacó que, según con los resultados del Índice de Finanzas Sostenibles (IFS) 2023, Brasil ocupa la sexta posición entre los 20 países analizados, con un nivel “MEDIO” en términos de finanzas sostenibles. Aunque se observa progreso en la asignación de recursos financieros para abordar el cambio climático, Guzmán señaló que el presupuesto destinado a actividades intensivas en carbono supera en 11 veces al presupuesto destinado a actividades sostenibles. 


Especialmente preocupante es el hecho de que la mayoría de los ingresos en Brasil provienen de actividades intensivas en carbono, como la industria de hidrocarburos. Esto resalta la urgencia de diversificar la economía y reducir la dependencia de combustibles fósiles para promover un desarrollo más sostenible. Guzmán enfatizó la necesidad de una estrategia integral de financiamiento climático y sostenible que alinee mejor las inversiones con los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible del país, fomentando la innovación, la diversificación económica y la inversión en proyectos sostenibles. 


Aunque se observa un aumento del presupuesto climático en Brasil, aún queda pendiente situar al cambio climático en el centro de las instituciones financieras. En este sentido, Nabil Kadri, director general adjunto del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), destacó que, aunque el tema del cambio climático se ha abordado en el ámbito financiero desde una perspectiva de riesgos climáticos, debe considerarse en una política y estrategia de largo plazo. Además, comentó que es fundamental dejar de financiar proyectos de combustibles fósiles e incentivar la inversión en proyectos renovables, sugiriendo que el financiamiento climático se canalice a través de fondos que asuman el riesgo crediticio cambiario para evitar que los costos recaigan en el país. 


Kadri afirmó que la emisión de bonos sostenibles por parte del Gobierno de Brasil representa un avance significativo en el panorama de las finanzas climáticas y enfatizó que es esencial que la agenda climática demande un enfoque integral que abarque la mitigación, la adaptación y la gestión de pérdidas y daños, para asegurar una respuesta efectiva y sostenible frente a los diversos desafíos climáticos. 


En cuanto a los retos que Brasil enfrenta para cerrar la brecha entre el financiamiento intensivo en carbono y el financiamiento sostenible, Isabela Rahal, especialista en políticas públicas climática del Instituto Talanoa, señaló que en Brasil se observa una priorización en ciertos aspectos financieros, mientras se dejan de lado preocupaciones importantes como la biodiversidad y las pérdidas y daños. Además, mencionó que la comprensión transversal sobre la necesidad de invertir en temas climáticos en diversas áreas del gobierno brasileño sigue siendo una brecha importante que debe superarse. 


Rahal también destacó los desafíos significativos en términos de gobernanza, identificación de brechas y atracción de inversiones privadas para alcanzar los objetivos climáticos del país. La adaptación al cambio climático es uno de los principales retos, ya que carece de un plan sólido y de mecanismos específicos para su financiamiento, a pesar de la urgencia resaltada por eventos climáticos extremos, como los ocurridos recientemente en Rio Grande do Sul. 


En el ámbito internacional, Brasil tiene una oportunidad para cambiar su trayectoria hacia finanzas más sostenibles. Caio Borges, gerente de política, derecho e instituciones climáticas del Instituto Clima e Sociedade (iCS), afirmó que al presidir tanto el G20 como la COP30, Brasil puede liderar iniciativas relacionadas con el financiamiento climático y sostenible, promoviendo acciones concretas para abordar estos desafíos globales. 


Borges también destacó que los esfuerzos de Brasil para mejorar su sistema regulatorio, permitiendo al sector privado evaluar de manera más precisa los riesgos de las inversiones sostenibles y alineando políticas y acciones con los objetivos climáticos y de desarrollo del país. La movilización de financiamiento para atender el cambio climático es una prioridad, con el objetivo de coordinar internamente las acciones y catalizar las inversiones para apoyar la transición hacia una economía más verde. 


Por último, Carlos Eduardo Lustosa Da Costa, auditor federal del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) del Gobierno de Brasil, enfatizó el papel fundamental de la rendición de cuentas, la transparencia y los mecanismos de control en la lucha contra el cambio climático. Destacó la importancia de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) en la conducción de evaluaciones independientes y la promoción de acciones concretas para abordar los desafíos del cambio climático a nivel nacional e internacional. 


Da Costa presentó ClimateScanner, una herramienta que permite a las EFS evaluar las acciones de sus gobiernos nacionales en temas de cambio climático y proporciona un panorama amplio de cómo los gobiernos manejan la agenda climática, identificando las principales fortalezas y desafíos en acción climática en cada país. 


El evento concluyó con una serie de recomendaciones detalladas sobre la necesidad de mejorar el panorama financiero climático en Brasil, resaltando las oportunidades como los desafíos en su camino hacia una transición financiera alineada con los principios de sostenibilidad ambiental, fomentando una desarrollo inclusivo, resiliente y respetuoso con le medio ambiente.  





Agradecemos sinceramente la valiosa contribución de todos las personas participantes e interesadas en este evento. Los invitamos a revivir el evento en nuestras redes sociales y a estar atentos a futuras actividades relacionadas con el tema para participar en las próximas conversaciones.  

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